El desarrollo del carácter no requiere de motivación, principalmente porque estar motivados tiene caducidad, esta viene y va a su antojo y por esa razón es imprescindible desarrollar una personalidad que sea capaz de sostener las disciplinas que elevan el espíritu, que levantan el ánimo, que impulsan y motivan; la disciplina se lleva a la práctica aun cuando no se tengan ganas de ponerse en acción; esta capacidad de hacer lo necesario aunque la pereza, la negligencia o la obstinación quieran convencernos de lo contrario, forma una identidad resiliente, proactiva y consistente; esta capacidad mis apreciables lectores se desarrolla, no es un don, la identidad puede ser considerada una virtud…
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