La aprobación o la queja silenciosa, que son aquellas que vemos en el rostro de quienes nos observan cuando estamos trabajando o haciendo algo que nos parece importante, pueden manipular nuestras reacciones a la vida e incluso controlar nuestro comportamiento si se los permitimos, tal y como sucedía con la desaprobación o la autoridad de nuestros padres cuando estábamos bajo su único cuidado; dirigir nuestras reacciones a la vida y sofisticar nuestro comportamiento, es y debería ser una determinación unipersonal, si y solo si, ya se ha alcanzado la individualización de la propia personalidad…
La mentalidad, formada por nuestra filosofía y actitud, que dicho sea de paso están generados por nuestros pensamientos, son nuestro activo más poderoso, ahora, las siguientes preguntas son axiomáticas, de qué llenamos nuestro activo más poderoso? Y todavía más importante, con quién pasa usted la mayor parte del tiempo del día? Aceptar el dolor de nuestras decisiones, sin vivir con la culpa por los resultados de nuestras determinaciones, es un signo de madurez y por ello es importante estar en el lugar correcto, conviviendo educadamente con las personas correctas; esto no significa ser un timorato aburrido, quiere decir que se es una persona íntegra con un carácter sofisticado y dispuesto a disfrutar la vida en sus propios términos…
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