Cuando observamos fuera de nosotros en busca de las razones por las cuales nos encontramos en estas circunstancias, cualesquiera que estas sean, estamos cometiendo un grave error de juicio, que consiste en tratar de culpar lo único que tenemos como activos para crecer y mejorar, es decir, lo único que hay en nuestro entorno y a nuestro alcance para desarrollar una mejor versión de uno mismo; la obstinación puede exponer decenas de excusas para no ver en el interior de uno mismo y hacerse responsable de lo que encuentre, sin darnos cuenta de que solo se necesita un pretexto y no diez para estancarse y fracasar...
En ocaciones volteamos hacia a la ventana tratando de encontrar algo motivante allá afuera, pero no nos fijamos en la belleza de las oportunidades del paisaje y del entorno, enfocamos la mirada en las manchas del cristal de la ventana, en lugar de observar a través de ella; la excusitis no nos permite admitir y corregir nuestra propia indisciplina; así es que si en realidad queremos encontrar al responsable de lo que hoy existe en nuestra vida, debemos mirar hacia el espejo del alma y no a la ventana, por que el único terreno para sembrar semillas de mejoramiento, no esta allá afuera; si usted quiere que la vida y sus circunstancias cambien y mejoren constantemente, usted tiene que cambiar y ser persistente con sus propias disciplinas...
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